Jornadas Nacionales de Profesores

 

Asociación Argentina de Derecho Procesal 
VI Jornadas de Profesores

Por Romina Soledad Moreno

 

En el mes de Octubre de 2014 se celebraron en la Universidad del Museo Social Argentino la sexta edición de las ya tradicionales Jornadas de Profesores de Derecho Procesal, organizadas por la Asociación Argentina de Derecho Procesal.

En esta oportunidad, se propuso un encuentro interdisciplinario que permitiera un diálogo, entre el Derecho Procesal y la Teoría General del Derecho, sobre aquellos temas en los cuales resulta necesario el intercambio o la fusión de las distintas miradas a fin de acercarnos a la superación de problemas que atraviesan cotidianamente a todos los operadores jurídicos, como la discrecionalidad judicial, la verdad en el proceso, los principios, los sistemas y la argumentación jurídica.

Las Jornadas comenzaron con la presentación de un trabajo práctico propuesto por la Lic. María Verónica Dillón en relación a la interpretación lingüística de la argumentación de una sentencia tomada como modelo, para luego trabajar todos los participantes –al día siguiente- sobre diversas consignas en el taller celebrado a esos fines sobre el caso concreto. Todo ello fue desarrollado en un clima absolutamente cálido y sorprendente en algunos casos para los participantes toda vez que la Lic. Dillon aportaba, en cada una de las cuestiones formuladas, una mirada diversa a la tradicional que tenemos los abogados, lo que permitió una apertura por demás interesante para el análisis.

De este modo se dio inicio a las Jornadas y seguidamente comenzaron las primeras charlas y debates -desde ambas disciplinas convocantes- sobre los siguientes temas: el primer panel destinado al análisis de “La discrecionalidad judicial” fue moderado por el Dr. Santiago Villagrán, y contamos con la presencia de los Dres. Armando S. Andruet y Víctor Trionfetti, quienes se propusieron (y lo consiguieron) debatir entre otras cosas sobre el carácter contra-epistemológico del proceso judicial civil en todas sus vertientes (laboral, contencioso administrativo, etc.).

La ¿existencia? de la “verdad jurídica objetiva” o bien, reconocerla como una aporía. El Dr. Trionfetti con la profundidad que lo caracteriza exhibió comportamientos judiciales a fin de ilustrarnos su posición y proponer de ese modo el debate.

El segundo panel, moderado por la Dra. Mariela Panigadi, fue destinado al tratamiento del tema “Principios y sistemas” y fue desarrollado por los Dres. Roland Arazi, Enrique M. Falcón y Carlos María Cárcova, de este modo, se abordó la Teoría General de los Sistemas que no sólo tiene aplicación para explicar claramente el desarrollo y sentido del proceso, sino que destaca específicamente dentro de dicho proceso cuáles son aquellos elementos que permiten la caracterización de los sistemas y cuáles corresponden a los principios.

De este modo, si un ordenamiento tiende de manera fundamental a desarrollarse a través de reglas que responden a lo dispositivo, ese dispositivo es un sistema, y bien podría desarrollarse a través de lo inquisitivo o por una vía mixta.

En cambio, marcaron -los referidos maestros- si sostenemos que el proceso debe desarrollarse respetando la igualdad de las partes, nos encontramos frente a un principio, que no puede violentarse. Y en ese caso se puede advertir como, mientras estos se presentan con una sola faceta en la realidad, los sistemas presentan diversas variantes por las cuales opta el legislador al implementarlos.

En el tercer panel, moderado por el Dr. Leandro Ardoy, contamos con un intenso debate en relación a la “Verdad y el proceso”, con la presencia de los Dres. Eduardo Oteiza, Leandro Guzmán y Martín Böhmer.

Se planteó la búsqueda de la verdad como fin último. La función del abogado y de los jueces, los Códigos de Ética y el ejercicio de la abogacía. Se plantearon las dificultades sobre la coherencia narrativa como criterio de verdad, la narrativa como elemento de análisis del material probatorio o como medio de construcción de la prueba en el proceso.

El reconocimiento de la existencia de la forma o método de sustitución de la realidad por un “relato de la realidad” y la necesidad –con la cooperación de otras ciencias- de su tratamiento en el discurso procesal.

De este modo el Dr. Guzmán resaltó la importancia de la participación del derecho procesal a la hora de intentar establecer la verdad de los hechos, señalando el problema de la verdad y la cuestión argumentativa.

El hondo debate entre los asistentes generó el espacio de diálogo esperado y tal vez el reconocimiento de que no podemos aspirar a certezas absolutas, ni menos aún a verdades definitivas, o reglas que puedan ser aplicadas de modo dogmático ni científico.

En el cuarto panel, moderado por la Dra. Paula Imbrogno, la Dra. en Ciencias del Lenguaje María Marta García Negroni, nos premió con su presencia y nos ilustró sobre las dificultades del lenguaje y aquellos comportamientos en los cuales habitualmente incurrimos desde él, que inciden directamente en la argumentación de la sentencia y en el discurso científico académico, resultando evidente la ausencia de formación en las facultades de derecho sobre el estudio del lenguaje, de vital importancia en nuestra ciencia.

También, los Dres. Alejandro Verdaguer, Alejandro Auat, Renato Rabbi Baldi y Alberto M. Binder, provocaron un interesante debate en relación al tema con el que se cerraron las Jornadas, “Argumentación y Proceso”.

De este modo, Auat refería a dos posibles obstáculos a superar. Por un lado, el garantismo de inspiración neopositivista, que desconfía de la interpretación, a la que considera inevitablemente discrecional. Pero sostuvo que si aceptamos el paradigma lingüístico de la intersubjetividad, hay que admitir que no hay un acceso privilegiado a la verdad por parte de un sujeto absoluto, desvinculado y puntual.

La interpretación -señaló el filósofo del derecho- es inevitable, lo cual no quiere decir que deba ser arbitraria. La interpretación tiene sus reglas y controles: al menos debe pasar por la contrastación argumentativa frente a otras interpretaciones en la comunidad de comunicación que transcurre en instancias institucionalizadas, con precisiones terminológicas y límites temporales, textuales, legales, etc., como lo es la comunidad jurídico-judicial.

Binder abordó con la claridad que lo caracteriza, el complejo tema de la verdad en el proceso penal con el incierto sistema vigente en nuestro país y también la cuestión de la verdad y las garantías.

El profesor Verdaguer se ocupó de la construcción de las decisiones en los tribunales colegiados, en relación al modelo de debate establecido por el Código Procesal Penal de la Nación. De este modo, señaló que el art. 398 del Código Procesal Penal no debía ser interpretado desde un esquema lógico formal que está en abierta contraposición al implícito en la garantía del debido proceso constitucional. Además consideró que no es coherente sumar aisladamente las distintas conclusiones a las que arriban los jueces y al mismo tiempo impedirles producir u ordenar pruebas con fundamento en un esquema argumentativo (como el la teoría de la argumentación en la lengua), toda vez que difícilmente, por ese camino, se pueda satisfacer el derecho, de todo justiciable, a tener una sentencia adecuadamente motivada.

Por su parte el Dr. Rabbi Baldi, también desde la filosofía del derecho, señaló que el recurso a la argumentación supone el agotamiento del modelo iuspositivista estructurado en torno de “reglas” que solo requieren de un razonamiento lógico deductivo. Entraña, pues, un sistema compuesto por “reglas” y “principios”, en los que éstos últimos suponen un razonamiento de carácter ponderativo (o de balanceo).

Esta relevancia de un razonamiento en torno de principios pone a la judicatura (en especial, a la justicia constitucional) en un lugar central, pues ésta es la sede por antonomasia del debate en torno de los principios constitucionales que si bien exhiben una estructura jurídica, connotan un contenido moral. Ante ello proponía el debate en torno a ¿cómo “domesticar” la “tiranía” de los valores?; ¿Cómo racionalizar los juicios de valor? Y, en definitiva, ¿cómo tornar realidad la vieja y perenne aspiración de la “seguridad jurídica”?. De este modo, se abordaron algunos precedentes jurisprudenciales de la Corte Suprema, que también contribuyeron al debate entre los asistentes.

Finalmente, cabe destacar que el marco prestado por la Universidad del Museo Social, fue propicio para el desarrollo de nuestras Jornadas, y la asistencia así lo manifestó, no solo por el interés que despertó en la concurrencia la temática abordada, los efectos que provocaron los ricos debates con los filósofos invitados y los aportes brindados por las especialistas en lingüística, que demuestran la necesidad de la cooperación entre las ciencias; sino porque además, fue germen de un probable próximo encuentro que nos vincule a la Teoría General del Derecho, que tantas bondades presenta a la hora de reflexionar sobre el Derecho Procesal. Por esa razón desde nuestra Asociación celebramos esta nueva edición de las Jornadas de Profesores de Derecho Procesal.

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